Alphabet presentó el 2 de junio de 2026 un paquete de financiación por 80.000 millones de dólares destinado a ampliar su infraestructura de inteligencia artificial, en el que Berkshire Hathaway, controlada por Warren Buffett, comprometió 10.000 millones mediante una colocación privada. La operación busca acelerar el despliegue de capacidad de computación para atender la creciente demanda de servicios de IA.
El esquema de financiación se articula en tres partes: 10.000 millones procedentes de la inversión privada de Berkshire, 30.000 millones mediante ofertas públicas de acciones y un programa adicional de ventas por fases por 40.000 millones que debería arrancar en el tercer trimestre de 2026. Las ofertas públicas cuentan con el respaldo de los bancos de inversión que estructuran la operación.
Alphabet ha explicado que los fondos se destinarán principalmente a incrementar su capacidad de computación para IA, citando “unprecedented customer demand”. Para atender esa demanda la compañía anticipa un gasto de capital entre 180.000 y 190.000 millones de dólares en 2026 y prevé un incremento significativo en 2027.
En su último trimestre, Alphabet registró un crecimiento de ingresos del 22%, acercándose a los 110.000 millones de dólares, con Google Cloud como motor principal al crecer un 63%. Además, la cartera de pedidos en la nube casi se duplicó y supera los 460.000 millones de dólares, según los datos facilitados por la propia empresa.
El auge de la demanda en la nube para IA está impulsado en buena medida por startups como OpenAI y Anthropic, que actúan como principales generadores de demanda pese a mantener pérdidas operativas. Ese patrón — demanda intensa combinada con rentabilidades operativas aún negativas en varios actores — es una de las tensiones que rodean la expansión del mercado de IA en la nube.
La participación de Berkshire Hathaway reduce el riesgo de ejecución al asegurar una porción significativa del paquete por adelantado, pero el calendario de las ofertas públicas y las ventas escalonadas será determinante para el impacto en los accionistas y la liquidez del mercado. En conjunto, el ambicioso plan de financiación y el fuerte ritmo de crecimiento de Google Cloud subrayan la apuesta de Alphabet por dominar la capa de infraestructura para la inteligencia artificial.
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