
Steven Rosenbaum admitió que su libro The Future of Truth incluye “un puñado de citas atribuidas incorrectamente o sintéticas” tras una investigación periodística que halló pasajes problemáticos. Como ejemplos, la periodista Kara Swisher dijo que “never said” una frase que aparece en el libro, y la profesora Lisa Feldman Barrett afirmó que ciertas líneas “don't appear in [my] book, and they are also wrong. aludidos niegan.
Rosenbaum explicó que recurrió a herramientas de inteligencia artificial para la investigación — menciona específicamente ChatGPT y Claude—, usadas “para surfacing ideas, localizar artículos, resumir temas e identificar personas o trabajos”. Asegura que los fragmentos extraídos por IA estaban marcados en sus notas con la advertencia “this came from IA” y que las entrevistas, la narrativa y las conclusiones fueron realizadas por él; negó que la IA haya escrito el libro.
El autor dijo que la experiencia le enseñó a ser más suspicaz y reacio a confiar en las salidas de IA, pero descartó volver a un proceso exclusivamente manual: rechazó volver a trabajar solo en Microsoft Word y calificó la IA de “mágica” por su capacidad para conectar ideas. Además advirtió, con una metáfora literaria, que la IA puede hacer creer a sus usuarios que su poder está bajo control cuando no siempre es así.
Rosenbaum informó que, junto con sus editores, prepara una auditoría de citas destinada a corregir futuras ediciones. El caso subraya la necesidad de prácticas claras de atribución y auditoría en trabajos investigativos asistidos por IA, y sirve como ejemplo práctico de cómo la dependencia de estas herramientas puede introducir errores verificables en obras publicadas.
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