
Las autoridades chinas están modernizando millones de cámaras antiguas con modelos de visión por computadora y de lenguaje que automatizan la detección de multitudes y conductas sospechosas y permiten búsquedas de video por texto; el cambio acelera y amplía la capacidad de vigilancia urbana y policial. Esta actualización importa porque transforma sistemas que antes eran mayoritariamente reactivos en herramientas proactivas que pueden identificar comportamientos específicos en tiempo real. Fabricantes como Hikvision y Huawei ofrecen cámaras con modelos integrados capaces de detectar conducción errática, formación de multitudes, accesos no autorizados o conductas suicidas. vestimenta.
Técnicamente, algunas contrataciones muestran un desplazamiento de arquitectura: agencias que antes enviaban video a servidores intermedios o centros de datos ahora sustituyen esa cadena por PCs con capacidad de IA instaladas localmente, lo que reduce la dependencia de la nube y los costes de procesamiento. El objetivo declarado en las especificaciones es automatizar el análisis y acelerar las búsquedas, minimizando la revisión manual de largas horas de grabación.
El despliegue amplía una tendencia que comenzó a mediados de la década de 2010 con reconocimiento facial y lectura de matrículas, pero que hasta ahora había dependido de centros de datos y respuestas reactivas. La modernización responde a una directiva de 2024 emitida tras ataques violentos y representa un giro hacia una vigilancia conductual más amplia y proactiva, según los documentos revisados.
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