
Meta enfrenta una protesta interna tras instalar el mes pasado la Model Capability Initiative (MCI), un software obligatorio que graba la actividad de portátiles de empleados en Estados Unidos para entrenar modelos de IA. El caso cobró fuerza cuando un mensaje de un ingeniero, que llegó a casi 20,000 colegas, cuestionó la recolección de datos y motivó una petición dentro de la compañía; la disputa importa porque la herramienta captura interacciones que podrían usarse para enseñar a modelos a operar interfaces reales.
En su publicación en un foro interno de desarrolladores, el ingeniero escribió: «en lo personal, no quiero que mi pantalla sea raspada porque se siente como una invasión de mi privacidad», y añadió preocupaciones sobre «explotar a personas como datos de entrenamiento». Ese mismo hilo incluyó la frase «Estoy dividido sobre la IA... por otro, me preocupa su impacto en el mundo» y alentó a compañeros a firmar una petición que declara que «no debería ser norma que empresas de cualquier tamaño exploten a sus empleados extrayendo sus datos sin consentimiento para el entrenamiento de IA».
Según reportes citados por el texto original, la MCI graba pantallas cuando se usan ciertas aplicaciones para capturar «ejemplos reales de cómo la gente utiliza» computadoras, registrando movimientos del mouse, clics y la navegación por menús desplegables. Meta comenzó a instalar la herramienta el mes pasado en portátiles de empleados en Estados Unidos y, hasta ahora, no ha comunicado si los datos iniciales han producido beneficios técnicos o mejoras concretas en sus productos.
En el marco legal e industrial, muchos empleadores en Estados Unidos tienen amplia facultad para monitorear dispositivos corporativos por motivos de seguridad, formación o evaluación. Lo que señalan críticos y algunos empleados es que emplear ese monitoreo para construir conjuntos de datos destinados a entrenar modelos que imiten la interacción humana con interfaces es una práctica poco habitual; otras empresas que han recopilado actividad similar lo han hecho generalmente con voluntarios, en ocasiones con compensación.
La continuidad del despliegue pese a semanas de protesta figura entre las razones que, según 16 empleados actuales y anteriores, explican una moral laboral históricamente baja y han alimentado un esfuerzo de sindicalización en las oficinas del Reino Unido. Eleanor Payne, de United Tech and Allied Workers, dijo que «la vigilancia en el lugar de trabajo y el entrenamiento de modelos de IA es lo número uno» entre las preocupaciones organizativas. Empleados han colocado carteles en oficinas y la compañía retiró algunos de ellos, según los reportes.
Meta ha declinado comentar ante la prensa sobre las acusaciones y la petición interna, y los organizadores se han negado a detallar el número de firmantes o si emprenderán acciones legales o regulatorias. Además permanece la incógnita técnica: no está claro si la información recolectada por la herramienta cumple los objetivos que se le asignan para el entrenamiento de modelos de IA.
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