
El Financial Times, citado por The Decoder el 1 de mayo de 2026, informa que Google, Amazon, Microsoft y Meta proyectan un gasto combinado de aproximadamente 725.000 millones de dólares en 2026 destinado a centros de datos, chips e infraestructura de inteligencia artificial. Esa estimación ha subido desde los 610.000 millones de febrero y representa un aumento del 77% respecto al récord de 410.000 millones registrado en 2025; además, en el primer trimestre de 2026 las cuatro compañías ya habían gastado unos 130.000 millones.
El desglose por empresa, tal como recoge la pieza, muestra aumentos significativos: Amazon pasaría de 132.000 millones estimados en 2025 a cerca de 200.000 millones en 2026 (+51,5%); Alphabet (Google) de 92.000 a hasta 190.000 millones (+106,5%); Meta de 71.000 a 145.000 millones (+104,2%); y Microsoft de 65.000 a 190.000 millones (+192,3%). En conjunto, las cifras agregadas subirían de 360.000 a aproximadamente 725.000 millones, un crecimiento del 101,4% en el agregado específico considerado por el rotativo.
El informe sitúa esta ola de inversión en el contexto operativo de las empresas: Google, según informes trimestrales citados por The Decoder, registró un crecimiento del 63% en ingresos de su negocio cloud, un factor que impulsa la expansión de capacidad. Al mismo tiempo, el Financial Times advierte que el incremento de precios en chips de memoria y otros componentes está elevando los costes asociados a la ampliación de centros de datos, encareciendo la factura de la transición masiva hacia arquitecturas optimizadas para IA.
También se señala una tensión entre demanda y capacidad de cómputo: tanto Google como Microsoft sostienen no disponer todavía de suficiente infraestructura para atender la creciente demanda de IA. En ese marco, el consejero delegado de Microsoft, Satya Nadella, indicó que la industria intentará recuperar parte de la inversión mediante cambios en los modelos de facturación, desplazando la práctica de precios planos por asiento hacia estructuras que combinen cargos por asiento con tarifas por uso.
La relevancia práctica de estos movimientos es doble: por un lado, el alza presupuestaria masiva y la transición hacia tarifas por uso pueden traducirse en facturas más elevadas para clientes empresariales; por otro, aumentan la presión sobre la cadena de suministro de semiconductores y memoria, un cuello de botella que puede condicionar tanto los plazos de despliegue como los costes futuros. Fuente y atribución: cifras y contexto extraídos del Financial Times y reseñados por The Decoder (Matthias Bastian), 1 de mayo de 2026.
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