
Citrini Research calcula que la plataforma de inteligencia artificial Rubin de NVIDIA absorberá más de 6.000 millones de gigabytes (GB) de memoria LPDDR en 2027, una cifra inusualmente alta para un único proveedor de chips. Si se cumple, ese nivel de demanda afectaría a la cadena de suministro global de memoria y a los precios de componentes usados en teléfonos y otros dispositivos personales.
Rubin, cuyo nombre la compañía atribuye a la astrónoma Vera Rubin, es la siguiente generación diseñada para abordar las necesidades de razonamiento en tiempo real de la IA generativa. NVIDIA afirma que Rubin será el doble de rápida que Blackwell, su plataforma actual, y se espera que utilice LPDDR, el tipo de memoria de bajo consumo que se emplea en smartphones, tablets y portátiles ultrafinos.
En marzo la propia NVIDIA informó haber asegurado pedidos por 1 billón de dólares entre Blackwell y Rubin hasta finales de 2027, lo que ampliaría aún más la absorción de memoria. Al mismo tiempo, los precios de la memoria están subiendo y existen factores de demanda adicional: la ola de renovaciones pospandemia y el ciclo de reemplazo de productos conectados. Por ejemplo, Circana señala que los televisores se reemplazan cada 6,6 años y que más del 20% de la base está en zona de actualización, lo que incrementa la necesidad de memoria integrada en múltiples dispositivos.
Si la proyección de Citrini se confirma, la elevada absorción de LPDDR por parte de NVIDIA podría intensificar las tensiones en el suministro y presionar al alza los precios de teléfonos y otros aparatos personales. Esa presión complicaría las renovaciones de los consumidores, que ya enfrentan costos crecientes en la electrónica de consumo, y podría forzar redistribuciones en las prioridades de producción y abastecimiento dentro de la industria.
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