
La IA está dificultando que empleadores y candidatos llenen vacantes. Solicitantes reescriben o suben currículos a sistemas de seguimiento de candidatos (ATS) sin saber si sus solicitudes se revisan; usan IA para extraer palabras clave, generar cartas que repiten el anuncio o recurren a bots que envían miles de candidaturas personalizadas. Esto eleva el volumen de solicitudes artificiales y complica la identificación de perfiles reales.
Los reclutadores, ahogados por cientos o miles de candidaturas, también adoptan herramientas de IA para filtrar y priorizar, lo que a su vez aumenta el ruido y deja vacantes difíciles de cubrir. Como resultado, los procesos de selección se vuelven más opacos y las búsquedas pueden prolongarse.
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