
Meta prevé despedir alrededor del 10% de su plantilla — casi 8.000 personas — el miércoles 20 de mayo; empleados describen una moral “horriblemente” baja y redes internas de protesta y organización.
Meta comunicó que el próximo miércoles 20 de mayo planea recortar cerca del 10% de su plantilla, lo que equivale a casi 8.000 puestos. Empleados de distintas áreas expresaron que el ánimo interno está “horriblemente” bajo y que “todo el mundo está infeliz”, mientras, según trabajadores, la sensación es que los ejecutivos apenas se ven afectados por ese malestar. De acuerdo con una responsable de recursos humanos citada por empleados, la compañía justifica los despidos como una medida para “hacer la empresa más eficiente” y para “compensar otras inversiones”.
Varios empleados actuales y exempleados informaron que la compañía instaló software corporativo en equipos personales y de trabajo para registrar actividad con el fin declarado de entrenar modelos de inteligencia artificial; dieciséis de ellos confirmaron la presencia del programa y solicitaron anonimato por políticas internas. Un portavoz, Tracy Clayton, dijo que existen salvaguardas destinadas a proteger contenidos sensibles y aseguró que los datos no se usan para otros propósitos. A comienzos de mes, la empresa además comenzó a trasladar por la fuerza al menos a 1.000 ingenieros de alto nivel a una nueva división llamada Applied IA Engineering, que desarrolla herramientas y datos para apoyar a científicos en investigación de modelos generativos, un movimiento que empleados interpretan como presión adicional en medio de la ola de recortes y reestructuraciones.
Las quejas sobre compensación salariales se han intensificado dentro de la plantilla. En febrero, Meta redujo otra vez la porción de las subidas anuales pagadas en acciones, recortándola un 5% adicional tras una disminución del 10% el año anterior. Según presentaciones públicas citadas por empleados, la compensación total mediana se situó el año pasado en $388.200, frente a $417.400 en 2024. La compañía sostiene que, pese a esos ajustes, los salarios permanecen por encima de los niveles registrados en 2022, pero para muchos trabajadores los cambios en las políticas de retribución han aumentado la sensación de precariedad y descontento.
El contraste entre los ajustes laborales y el desempeño financiero de la empresa resulta llamativo. En el primer trimestre del año Meta reportó casi $27.000 millones de beneficios, mientras que sus gastos totales aumentaron un 35% interanual, hasta $33.400 millones. La compañía elevó asimismo su previsión de gasto de capital en $10.000 millones, situando el rango anual en $125.000–$145.000 millones; la ampliación de la inversión se atribuye en parte a la necesidad de asegurar talento y capacidad de cómputo para proyectos de IA, según la comunicación corporativa citada por empleados.
El malestar ha propiciado movimientos de organización laboral y solidaridad entre trabajadores. Empleados en el Reino Unido están recabando firmas para formar un sindicato y han señalado que la dirección ha incrementado “comportamientos crueles y de corto plazo”; United Tech & Allied Workers confirmó que hay interés de trabajadores de Meta en organizarse con ese grupo. En paralelo, a comienzos del mes empleados de Google DeepMind votaron a favor de sindicalizarse con la Communication Workers Union, acción motivada por preocupaciones sobre la venta de tecnologías de IA al Pentágono, lo que refleja una ola más amplia de preocupación entre ingenieros y personal técnico en el sector.
Además de las tensiones laborales y salariales, empleados mencionaron veredictos judiciales recientes que han afectado la percepción interna de la compañía. Fallos en California y Nuevo México responsabilizaron a la empresa por fallas en productos y políticas y ordenaron cerca de $380 millones en daños y sanciones combinadas, según el relato de trabajadores; Meta presentó una moción en California y está apelando la sentencia en Nuevo México. Para algunos empleados, estos juicios reavivaron inquietudes éticas sobre el impacto de sus servicios y añadieron una dimensión reputacional a la ya tensa situación laboral.
El clima interno incide directamente en la contratación y la retención: empleados describen “mucha ira y miedo” y una sensación creciente de desconexión con la misión corporativa. Muchos esperan ser despedidos porque consideran que los paquetes de indemnización son más favorables que continuar en la empresa; entre los beneficios que algunos citan se encuentran 16 semanas mínimas de indemnización y hasta 18 meses de seguro médico pagado. Fuera de los equipos centrales de IA y de los paquetes mejor remunerados, la mayoría describe su experiencia laboral como marcada por estrés, vigilancia y decisiones ejecutivas que generan frustración.
Estos recortes se suman a aproximadamente 25.000 despidos anunciados por la compañía en los últimos cuatro años, una cifra que contextualiza la dimensión y la persistencia de las reestructuraciones.
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