
El juicio Musk v. Altman comenzó el miércoles con una escena inusual: OpenAI pidió presentar ante el jurado una pequeña estatuilla dorada con forma de burro para respaldar la versión de su testigo sobre la conducta de Elon Musk, y la jueza federal Yvonne Gonzalez Rogers escuchó la petición con evidente reticencia. La empresa sostuvo que el objeto contribuiría a corroborar el testimonio de un empleado clave; la decisión sobre si permitirlo podría influir en la percepción de la credibilidad durante el proceso.
La pieza entregada a la jueza por el abogado de OpenAI, Bradley Wilson, tiene base de piedra blanca y muestra la parte trasera de un burro — con patas, cola y glúteos—, acompañada de la inscripción “Never stop being a jackass for safety.” OpenAI afirma que un pequeño grupo de empleados regaló la estatuilla a Joshua Achiam, quien ahora es director de futuro (chief futurist) en la compañía y empezó como becario en 2017. Según la versión de OpenAI, la estatuilla conmemora un episodio concreto entre Achiam y Musk.
Wilson explicó que Achiam interrumpió en 2018 un discurso de despedida de Elon Musk en OpenAI para advertir que el deseo del multimillonario de desarrollar AGI en Tesla podía poner en riesgo la seguridad. El abogado añadió que la estatuilla rememora el “lenguaje fuerte” que Musk habría empleado en respuesta, supuestamente llamando “jackass” a Achiam; todas esas afirmaciones fueron presentadas como elementos que la defensa de OpenAI desea corroborar en el estrado.
OpenAI solicitó que el objeto se mostrara durante el testimonio de Achiam el miércoles. El equipo de Musk objetó, calificando la estatuilla de irrelevante, y la jueza dijo que consideraría permitirla únicamente cuando su referencia sirva para corroborar la historia del testigo. Gonzalez Rogers mostró desagrado ante la idea de aceptar la pieza como evidencia oficial y quedarse con ella en posesión del tribunal: “I don’t want it”, dijo la magistrada.
Los representantes de Musk y de OpenAI no respondieron de inmediato a solicitudes de comentarios sobre la estatuilla. El litigio mayor que rodea este episodio incluye la demanda de Musk, en la que acusa a OpenAI de apropiar una organización benéfica, usar indebidamente sus 38 millones de dólares en donaciones y convertirla en un negocio valorado en 850.000 millones de dólares. OpenAI, por su parte, ha rebatido que la verdadera preocupación de Musk fue más bien controlar un laboratorio de AGI de primer nivel que sostener una entidad sin fines de lucro.
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